lunes, 5 de enero de 2009

No solo hay cartas para los reyes magos. Carta de un niño a su padre.


No sé como decírtelo. Seguramente crees que lo que haces es por mi bien, pero no puedo evitar sentirme extraño, molesto, y mal. Me llevaste al campo de juego cuando todavía no iba al colegio y más tarde me apuntaste al club. Me gusta entrenar durante la semana, hacer bromas con los compañeros y jugar el fin de semana, como lo hacen los equipos grandes. Pero cuando vas a los partidos.... No sé....
Ya no es como antes. Ahora no me das un golpecito en la espalda como cuando acababa el partido, no me invitas a un bocadillo. Vas a la grada pensando que todos son enemigos. Insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores y a los otros padres... ¿Por qué has cambiado?.
Creo que padeces y no lo entiendo. Me repites que yo soy el mejor, que los otros no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que solo vale ganar. ¿Que por qué fallé un gol tan fácil?.
Creo que piensas que soy como cualquier jugador de la selección española... y no te das cuenta de mi corta edad.
Aquel entrenador que dices que es un inepto, es mi amigo, el que me enseñó a divertirme jugando. El chico que el otro día salió en mi lugar.... ¿te acuerdas? Sí, hombre, aquel al que estuviste toda la tarde chillando porque no servía ni para limpiar las botas, como tu dices; este va a mi clase, cuando lo vi el lunes, sentí vergüenza.
No quisiera desapasionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar dinero. Me acaparas. He llegado incluso a pensar en dejarlo.... ¡¡¡ Pero me gusta tanto !!!

POR FAVOR, NO ME OBLIGUES A DECIRTE QUE NO ME VENGAS A VER JUGAR.....